D.A.R. (Delayed Album Review)
Bill Evans is a ghost or a shadow, a whispering man, he's a composer of memories, a fragment of an impossible whole, and nobody seems to note that. Everybody note the musician, but not the ghost... nobody seems to listen that the entire milky way lives inside his piano, that a cannonball floats in the air while he plays, a shot from nowhere to nowhere. He's the amazing picture of a man and the man himself, nobody knew him as well as the piano, their monochromatic affaire, their love in technicolor can tell that. Now I'm listening the Sunday at the Vanguard album and I can't stop picture NYC under the moonlight, the small crowd and the silence between notes. I certainly believe in magic when I listen to his music.
Mostrando entradas con la etiqueta jazzalbum. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta jazzalbum. Mostrar todas las entradas
lunes, 31 de julio de 2017
sábado, 29 de julio de 2017
Ansiedad de deseo, jazz de mueble quieto, esfinge y oráculo griego, jazz de sombra luminosa y ojos en sordina, it's time, tiempo y arabesco, montaña sagrada de la síncopa y el susurro ansioso de la noche llena de humo, llena de noche, llena de jazz. Hermosa sensación la de descubrir algo nuevo que lo fue hace décadas. Jackie Mclean me llegó desde mi ignorancia como una de esas casualidades milagrosas. El jazz tiene eso, uno cree que conoce, que Hubbard, que Miles, que Tyner, que Evans o Monk, que Lovano o Corea o Lee Morgan, que Jarret, que... tantos, y entonces, en medio de un julio cualquiera aparece Jackie Mclean, It's time, y la estanteria mental de nombres se reacomoda, hace lugar para uno más. El disco me pone de pie, me hace salir de donde estoy para caminar y mirar. El arte de tapa no podría ser más acorde, una exclamación repetitiva, como si desde la imagen el disco gritara jazz jazz jazz jazz! y le resultara imposible callarse. Jackie Mclean, It's time, año 1964.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
